Las crónicas de Juan Fernández Krohn
Del blog de Juan Fernández Krohn nos ha parecido interesante entresacar este artículo. Viene bastante al pelo.
Luis González Vicén, "caudillo agrario" y convidado de piedra en el proceso Garzón (entrevista al secretario de FE de las JONS)
11.05.10 | 21:54. Archivado en Historia secreta y discreta del franquismo, La Ley (funesta) de la Memoria histórica
A Luis González Vicén no le alcancé a conocer. Oí mucho hablar de él en el Circulo José Antonio de Madrid -calle Ferraz- que mucho frecuenté (finales de los sesenta y principios de los setenta) pero del que nunca llegué a formar parte.
No conozco mucho tampoco de su biografía -otros desde luego saben mucho más que yo-, se que pertenecía al núcleo primero de las JONS de Valladolid, de la facción anti-Onésimo con el que por lo que me entero ahora, en compañía de Girón, tuvo un serio altercado y así a primera vista se le podría englobar en el grupo de "los caudillos agrarios" como los llamó Francisco Umbral queriendo así sin duda subrayar el carácter poliédrico -y en tensión- del núcleo jonsista y falangista primigenio en la vieja capital castellana.
"Los bajalatos de las Falanges de Castilla" como los llama el mismo autor, por más que la imagen que nos haya quedado sea al contrario la de un movimiento monolítico y sin fisuras en torno a la jefatura indiscutible de José Antonio Primo de Rivera.
Vicén, cosa curiosa -me doy cuenta sólo ahora- es una ausencia clamorosa en las novelas guerra civilistas de Francisco Umbral por las que desfilan muchas otras figuras de la guerra civil y de la inmediata posguerra de talla indiscutiblemente menor que la suya.
Tanto más que por sus orígenes (vallisoletanos) y por su trayectoria no debió andar muy lejos -lo menos que se puede decir- de la propia trayectoria (desde muy joven) del propio Umbral (...) Pero la biografía de este jonsista y falangista histórico arrastra un capitulo mal esclarecido hasta hoy y nimbado de leyenda a la vez.
Y es del de su papel y protagonismo de primer orden en la lucha contra el maquis (años cuarenta) que ya habré evocado en algunas de mis entradas, y que habrá ido saliendo a relucir en un plano un tanto insospechado y no en el de la investigación histórica que parece tenerlo un tanto relegado, sino mas bien y por sorprendente que pueda parecer en el de la novela histórica de la literatura española de la posguerra.
Primero en "La paz empieza nunca" -premio Planeta 1957- de Emilio Romero que lo evoca sin nombrarlo y sobre todo muchos años después en un best-seller del año pasado que ya habré evocado en estas entradas y en la que aparece ya de rostro completo y sin disfraces -por más que no se conserven fotos suyas (...), de jefe de los servicios de información de FET y de las JONS -Alcalá 44- que realmente fue, en la operación de infiltración -que contó con su supervisión y mando directo- de la galería de presos políticos de la guerra civil, en la madrileña cárcel de Carabanchel, finales de los cuarenta.
La leyenda no deja de rodear también otro capítulo más reciente de la biografía de Vicén y lo sería el complot en el que jugaba un papel operativo central - que al final no se consumó- buscando a eliminar (físicamente) al almirante Carrero Blanco. Tal y como se deja traslucir en el libro de memorias de José Miguel Ortí Bordas, antiguo jefe nacional del SEU (década de los sesenta) que aquí también habré ya comentado.
Y aunque solo fuera por lo que precede habrá que convenir -todos aquí estarán de acuerdo- que se trata de una figura de gran relieve y de importancia crucial en el debate (en ascuas) sobre la memoria histórica y también en el proceso en curso que se le sigue al juez estrella.
Por el protagonismo sobre todo del que se ve fatalmente revestido en uno de los asuntos centrales en los autos de acusación del juez estrella y me refiero al maquis y más en concreto a la contrainsurgencia falangista. Y viene a cuento -lo que precede- de las declaraciones recientes del secretario de FE de las JONS en relación con la expulsión del grupo que dirige de la causa seguida al juez estrella por decisión del juez Varela.
Estuve siguiéndolas con gran atención por Internet y pese al interés innegable que ofrecen para neófitos y para los que no lo son, y de la irreprochable prestación del entrevistado en la defensa de sus posturas, cabe concluir que su apartamiento de la causa del juez Garzón no se debe tal vez o no tan sólo al problema -más o menos extra-procesal- que su presencia en el proceso les pueda plantear al juez Varela, como así lo daba a entender el propio entrevistado, sino que tal y vez sea culpa de ellos mismos, de su conducta procesal y de su propio escrito de acusación en concreto.
Y no me estoy refiriendo -vaya dicho de entrada- a formalidades más o menos importantes como el indagar si estaban dentro del plazo o no, sino al contenido de su escrito de demanda mismo, a tenor de lo que en la prensa se habrá filtrado y también de la ilustración y explicación que la parte interesada habrá ofrecido en la entrevista que aquí comento.
Y cabe preguntarse como digo si el impacto innegable de su intervención, inesperada -como el mismo interesado lo reconoce-, en el proceso del juez Garzón, no se habrá acabado viendo fatalmente comprometido por las insuficiencias de la propia acusación (y me refiero a la de los falangistas)
Acción/popular -en el plano procesal (penal) me refiero- lleva consigo la exigencia de un interés colectivo; de todos no solo de una parte (más o menos extensa) del conjunto, o de un grupo determinado. Si falta esa cualidad hay que creer que se viene fatalmente a caer dentro de otra figura procesal, la de la acusación particular o privada.
Y el problema es que de las declaraciones del secretario de FE de las JONS no quedaba muy claro el carácter de acción/popular de su iniciativa y si parecía ofrecer sospechosas coincidencias con la acusación particular en cambio.
En los inicios del proceso que se sigue al juez Garzón se vio desestimado el pedido de personarse en la causa proveniente del hijo de un ministro (falangistas) de los primeros gobiernos de Franco, Pedro González Bueno, por considerar el tribunal que no podía sentirse (directamente) perjudicado ante eventuales decisiones del tribunal actuante en el caso Garzón y se vio así negada su pretensión de personarse directamente en el proceso, por más que alegaba un daño moral -del propio honor familiar ultrajado- legítimo e incuestionable.
Y la solicitud de "Falange Española de las JONS" a tenor de las declaraciones de su secretario ayer se ven, se quiera o no fatalmente, embarrancadas por motivos análogos a los invocados por el tribunal contra el hijo del ministro falangista.
Invocar desde luego el pedido dirigido al ministro del Interior -incluido en el auto del juez Garzón- para que le fueran comunicados al juez estrella los nombres de todos los dirigentes de Falange hasta 1950; eso por un lado, para a continuación alegar en cambio que ellos -los suyos- no tienen en la práctica nada que ver con la Falange (oficial) a partir del decreto de unificación, aferrándose como clavo ardiendo a la figura (discutida) de Manuel Hedilla y a las pretensiones de legitimidad histórica que con ese nombre se ven asociados, y también a lo sumo a una falange clandestina de escasa consistencia histórica -en la posguerra me refiero, y que en modo alguno pueden pretender el representar ellos en exclusiva-, viene a dar al traste como digo con la pretensión implícita en su escrito de acusación que aquí estoy comentando de querer defender la memoria colectiva de signo falangista, de la guerra civil como de antes y después.
Y vienen en cambio a caer en lo parcial, en lo partidista, por muy relevantes que sean los nombres -Manuel Hedilla, Narciso Perales, Ceferino Maestu y algunos otros que el entrevistado omitió de nombrar sin duda- tras los que parecía escudarse en la entrevista. Memoria colectiva (de signo falangista) "versus" memoria de unos pocos, de los puros, de los auténticos, de los verdaderos (...)
Levantando así la duda en cambio de querer cubrir de un manto de entredicho todo ese período histórico comprendido entre la guerra civil y la efemérides a la que alude el juez Garzón de 1950, coincidente pues "grosso modo" con la inmediata posguerra que fueron los años de la lucha contra el maquis, un capitulo puesto directamente en foco -como ya lo señalé más arriba- en el auto del juez Garzón. Y ahí es precisamente donde se yergue Luis González Vicén de convidado de piedra en la polémica.
Porque el célebre falangista (y jonsista) histórico vallisoletano no fue precisamente un don nadie en los medios del partido único de la posguerra, como ya hemos visto. Ni se le pude considerar ajeno tampoco de lo que se podría llamar un Falange disidente que es lo que de ayer parecía querer reivindicar (en exclusiva) el joven entrevistado.
Vicén, gobernador civil de Alicante en la inmediata posguerra, fue fundador de los círculos José Antonio de los que precede el actual presidente de FE de las JONS Diego Márquez que lo conoció bien, y entró en disidencia abierta como tantos otros tras su caída en desgracia a la muerte del franquismo primero (principios del 57)
Y fue sobre todo -por más que leyenda parezca por momentos en lo que le atañe querer suplantar la verdad histórica- campeón destacado de la contrainsurgencia y de la lucha contra el maquis al que consiguió dar el tiro de gracia a finales de la década de los cuarenta como lo reconocen hoy sus mas ardientes detractores (por la vía literaria aunque solo sea)
Y si se hubiera visto nombrado en la entrevista de ayer el alegato del entrevistado habría cobrado un suplemento de credibilidad por lo que hubiera traducido de una voluntad inequívoca de asumir el período aquel de lucha contra el maquis y en definitiva de la contrainsurgencia falangista de la posguerra.
Su ausencia en la evocación histórica del joven entrevistado en cambio, a pesar de sus lazos innegables con el núcleo primigenio -Diego Márquez, los Eguilaz- de la formación que unos y otros representan, venía a traducir en cambio un signo de dimisión innegable.
Y la impresión se vería (penosamente) reforzada por la alusión (infeliz) del entrevistado a "los crímenes del franquismo" (...) con lo que lo quieran o no vienen a hacer el juego al juez estrella y a los que de una forma u otra le están justificando, acusando de criminalización injusta a los que habrán conseguido acabar sentándolo en el banquillo de los acusados.
Poniendo así a la vez al descubierto lo frágil y endeble de su postura desde un punto de vista histórico -de su partido- aunque solo sea, porque la memoria histórica de José Antonio en la que el entrevistado parecía escudarse y a la que parecía querer aferrarse como un clavo ardiendo, no es menos inseparable de la memoria de todos los que cayeron y lucharon en su nombre, a saber la inmensa mayoría de los que lucharon (y vencieron) en la guerra, y en la posguerra (inmediata, años cuarenta)
¿No se sienten identificados o no del todo con todos aquellos, en razón de una ortodoxia joseantoniana que no juega menos fatalmente en ellos (y no sólo) -se me reconocerá- un papel selectivo, restringente y restrictivo?
¿No se sienten identificados en modo alguno con todos los que de una u forma u otra ostentaron a través de los años el nombre de falangistas a partir del acto fundacional en el teatro de la Comedia?
Sin duda que estén en su derecho pero no se ve bien claro entonces lo que hacen o lo que están pintando en la causa que se sigue al juez estrella.
El joven entrevistado declaraba que no les gusta que Franco esté enterrado en el Valle de los Caídos "porque no fue un caído", lo que es como decir -todas las distancias salvas- que no les gustan los cementerios porque en ellos hay personas enterradas que no les gustan o con las que no están de acuerdo.
Y a la pregunta del entrevistador de si sí o no su grupo organizaba actos conmemorativos en el valle el 20 de Noviembre vendría a responder con una evasiva que no otra cosa era el decir que ellos sólo iban allí a rendir homenaje a José Antonio como se se tratase (una vez mas) de un homenaje selectivo o "a la carta" y no tradujese implícitamente aunque fuera igual homenaje a todos los que con él se encuentra enterrados.
Yo comprendo que la etiqueta de franquista sea dura y pesada de soportar en el mundo de hoy -y no digamos de puertas afuera (...)- pero en política hay que saber asumir, como en todas las demás facetas de la vida, sin duda, pero más aun en política. Y arrogarse la etiqueta de antifranquista sea sin duda fructífero y prometedor en la España (democrática) que vivimos, pero a algunos les puede acabar pasando factura.
Diego Márquez con cuya amistad me honré ya lo tengo aquí declarado, no es un novicio en política y no hay ironía ninguna -de mi parte- al menos en sostenerlo. Fue presidente (muchos años) de los Círculos José Antonio en los años del tardofranquismo cuando yo le conocí y sin duda uno de sus socios fundadores.
Recuerdo un viaje que hicimos juntos -yo entonces militaba en el FES- en compañía del entonces dirigente del Círculo (y vicepresidente), y mas tarde diputado del PP, Carlos Ruiz Soto a Jaén donde yo tenia y sigo teniendo familia en una tentativa (una más por aquellos años) de "reorganización de Falange española" como así le decíamos.
Tuve siempre, ya digo un trato excelente con él y me brindó siempre entonces -nunca más le volví a ver desde aquellos años- un trato deferente y cordial del que aquí doy testimonio sin la menor reserva.
Pero pretender presentar a Diego como una figura del anti franquismo militante de los años del régimen no deja de ser exageración y querer extralimitar y desorbitar no poco.
Sus lazos -financieros incluso- con Secretaria General están más que probados incluso en una fase tardía de la existencia de su organización, me refiero a los círculos.
Y si se me apura diré también que ni él ni sus círculos fueron ajenos un fenómenos crucial por muy efímero y fugaz que resultase de endurecimiento del régimen que desencadenó lo que se dio en llamar "el gironazo" (tres días después de la revolución portuguesa de los claveles)
Como cabe fácilmente presumir de los lazos innegables de orden personal aunque solo fueran que unirían siempre al antiguo ministro del trabajo con los círculos José Antonio (y sus fundadores) Pese al aperturismo del que dieron muestra en un momento dado (y lo digo con conocimiento de causa)
Y mi impresión se ve reforzada además por un detalle no por anecdótico menos revelador y lo fue el interrogatorio -de lo más intimidante y apretado- al que me vi sometido cuando me detuvieron en Portugal.
La gran preocupación (obsesiva) de aquellos inspectores era el saber la natura de mis lazos con el Círculo, y lo que se escondía tras aquella denominación sobre todo.
El ogro de la política española -los círculos José Antonio- para aquellos demócratas/portugueses (ex-PIDE,s algunos de ellos...)

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grandez personajes llenan la historia de nuestro continente, uno de ellos fue Juan Fernandez, uno de los grandes generales y caudillos de la epoca, ahora se puede estudiar su historia de una manera mas sencilla y rapida.
23 Junio 2011 | 08:53 PM